A 35 años sin John Lennon

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El sueño terminó el día en que asesinaron a John Lennon. De esto hace hoy 35 años. Era el 8 de diciembre de 1980 cuando un fanático desquiciado con el libro El guardián entre el centeno en el bolsillo (¿qué culpa tiene J. D. Salinger?) disparó contra el beatle frente al edificio Dakota, en Nueva York, donde vivía.

Son tres décadas y media de llorar ese momento en que el mundo se detuvo sin voluntad, para dar paso a una desazón que hoy sólo puede explicarse mediante un estado de las cosas que ha puesto al planeta en pie de guerra, con una Europa destrozada por la violencia y la desigualdad y una nación estadounidense puesta en jaque por las matanzas masivas con armas caseras.

Libertad para tener armas, pero no para propiciar la paz por la que peleó durante toda su corta vida el músico inglés que es noticia porque apareció una de sus guitarras perdidas y ha sido subastada por la escalofriante suma de 2,4 millones de dólares, según informó la casa de subastas Julien’s en Beverly Hills, Los Ángeles.

La Gibson de marras se había extraviado en 1963 y había ayudado a Lennon a componer temas que todavía en nuestros días constituyen la banda de sonido vital de mucha gente en todo el mundo: “Love me do”, “She loves you”, “I Want to Hold Your Hand” y “All My Loving”.

Este domingo, la viuda de John, Yoko Ono, organizó una reunión en el Central Park para volver a darle una oportunidad a la paz que tanto se nos retacea y conmemorar así al artista fallecido.

Fue un signo de paz donde los protagonistas levantaron las manos al cielo y por medio de una fotografía aérea, al compás de la canción “Oh, Yoko”, inmortalizar así la celebración en torno a Lennon, quien el 9 de octubre pasado hubiera cumplido 75 años de vida.

QUISO SALVAR EL MUNDO

John Winston Lennon, nacido en un suburbio de Liverpool el 9 de octubre de 1940, quiso salvar el mundo con la música, los dibujos y la poesía. Al frente del cuarteto más trascendente de la música contemporánea y que sentó las bases por donde hoy todavía transitan el rock y el pop, nos enseñó a ser rebeldes e inconformistas, inquietos y autoexigentes, a llevar el pelo largo y a vivir como si realmente hubiera un mañana.

Entre el hachis, las chicas que se desmayaban en los conciertos, los desplantes a la reina de Inglaterra, las teorías del gurú Maharashi y el LSD que dio forma al disco Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, obra cumbre de la psicodelia, el adorado John nutrió y dio forma a nuestra educación sentimental y por eso su muerte, inexplicable, violenta, absurda, vuelve a estar en el centro del debate.

Como cada 8 de diciembre, el nombre de Mark David Chapman, el asesino de Lennon, regresa a una mención que tiene el gusto amargo de lo insólito, tanto fue el dolor infligido no sólo a la familia directa de Lennon (su viuda, sus hijos Sean y Julian), sino a los millones de seguidores que no dejan de llorarlo.

Como cada año en estas fechas, Chapman, de 60 años, vuelve a pedir la libertad, algo a lo que se niega con lógica y tenacidad la hoy octogenaria Yoko Ono.

“Si lo hizo una vez, podría hacerlo de vuelta. Yo podría ser la próxima o mi hijo Sean. Podría ser cualquiera”, dijo en una entrevista con The Daily Beast el pasado octubre.

Los cuatro disparos que acabaron con la vida de John, le han valido al asesino una sentencia de por vida, aunque la ley estadounidense establece que después de haber cumplido 20 años de condena tiene derecho a aspirar a la libertad condicional, beneficio que se le denegó hasta su próxima audiencia, programada para agosto de 2016.

“No sé si está loco. Su objetivo era tener el logro de matar a John Lennon. Y ahora puede tener un nuevo objetivo. Si asesina, lo hace por una razón y se justifica. Es muy aterrador”, afirmó Ono.

 

Fuente: Cambio Digital

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